En abril de 2006, tras largos años a la sombra de multinacionales, sátrapas e ignorantes de medio pelo, la idea de revolución y cambio estalló al unísono en la mente de unos publicitarios. Fue así como surgió Wassily: fruto de la rabia contenida y el talento innato.

 

Se acabaron las estructuras mastodónticas, los rascacielos horteras de los distritos financieros y los presupuestos mórbidos de los años 60. Una sencilla y ágil estructura hacen de Wassily una agencia creativa y dinámica.

 

“Hacía más de un mes que intentaba que el Guilde de Publicitarios me gestionara un aumentico y no conseguía nada y exactamente eso podía esperar del sindicato de Artes Gráficas, porque no era un obrero. Tampoco era un artista ni un artesano. Era un profesional (¿lo pongo con mayúsculas y lo hago imprimir en Stymie Bold de 90 puntos?) y me hallaba refugiado en esa tierra de nadie, en el foso que era mi oficio del siglo XX: ni artista ni técnico ni artesano ni obrero ni científico ni lumpen ni puta: un híbrido, una cruza, un engendro. Un publicitario, vaya.”

 

Guillermo Cabrera Infante. Tres tristes tigres.